33 Jornadas Técnicas de la AETC

La semana pasada se celebraron las 33 Jornadas Técnicas de la Asociación Española de Técnicos Cerealistas. Tras el parón obligado en 2020, debido a los problemas relacionados con las restricciones por el COVID, este año se ha retomado la tradición. Y la verdad es que se ha notado que la gente ya tenía ganas de un contacto personal más cercano. La posibilidad de realizar actos online ha ampliado las posibilidades que nos planteamos hasta hace un par de años, pero no hay nada que pueda sustituir al contacto personal.

La asistencia en esta edición se ha situado entre 200-300 personas, retomando la asistencia previa a la pandemia. Y el hecho de celebrarse en una ciudad pequeña, como Zamora, también facilita las interacciones personales tras las charlas. También hay que reconocer que tanto las instituciones de la ciudad como las empresas se han volcado con el evento.

Ya sabéis que siempre abogo por la necesidad de tejer una red de contactos profesionales, y estos eventos nos ayudan a este fin. Compartir charlas, conversaciones, comidas, paseos, etc. siempre ayudan a conocer a las personas y a estrechar lazos. Y además lo que contamos en estos momentos más relajados, sin la tensión de una relación comercial, nos puede acercar más a estas personas. Este año, como no podía ser de otra manera, se ha conseguido esta interacción, especialmente importante para la gente que está empezando en nuestro sector.

Pero aparte de las relaciones personales, obviamente, en las jornadas se imparten charlas, y se organizan mesas redondas de gran interés. Este año se han repetido algunos temas que han sobrevolado durante todas las jornadas, como la necesidad de estrechar el vínculo entre empresas y universidades/centros de investigación, y la gran tendencia que viene imparable, la sostenibilidad. Estos temas han salido invariablemente en muchas de las charlas, aunque el tema de las mismas no fuera exactamente éste.

El programa de las jornadas lo podéis descargar aquí. Tras una charla inicial sobre el Green Deal, y como está actuando la Unión Europea en este sentido, Jean Bruno Pouzet nos mostró el modelo de negocio y la evolución de Limagrain. Esta cooperativa francesa, que no está ubicada en una de las zonas de mayor productividad agrícola francesas, ha ido evolucionando para integrar en la actualidad toda la cadena, desde el campo hasta la mesa. Hoy en día Limagrain, aparte de producir y comercializar cereales, como casi todas las cooperativas españolas, también es uno de los líderes en producción de semillas (y desarrollo de nuevas variedades). Además, transforma parte de los cereales producidos a través de industrias de primera (semoleras) y segunda trasformación (panadería y pastelería). Con este planteamiento consigue unos mayores beneficios, pero también un mayor control de la cadena. Y este crecimiento se ha hecho a base de compras e integración de otras empresas, no de la creación de nuevas. Y por tanto no distorsionando mucho el mercado en estos sectores. Pero una de las cosas que más sorprendieron de la presentación fue la fuerte apuesta por la I+D, ya que a estas labores dedicaba entre un 10-20% de sus presupuestos, algo impensable en España hoy en día. Esperemos que alguna cooperativa española se anime a seguir este ejemplo.

En la mesa redonda posterior (Presente y futuro de la cadena de valor cerealista en España), en la que tuve el honor de participar, se habló, entre otras cosas, de la necesidad de estrechar lazos entre la universidad y las empresas, y de la fuerte necesidad de trabajar en la sostenibilidad. Y en esta línea se presentó la nueva iniciativa de la AETC (GoodCereal), que pretende certificar prácticas sostenibles en la cadena cerealista. Como suele ocurrir cuando algo empieza a ponerse de moda, todo el mundo presume de implementar este tipo de prácticas y ser más avanzado que el resto. Pero al no existir una medida o certificación, esto no siempre es cierto, y el valor de las palabras acaba pervirtiéndose. Esto ya ha ocurrido en el pasado con otras palabras, como ecológico, calidad, saludable, etc. Y como en todos estos casos, al final se acaban creando certificaciones para poner en valor estas prácticas.

En cuanto a las charlas más técnicas, en la parte de transformación, a la que suelo acudir, destacaron las ponencias de IFF, Puratos, Rettemaier, Indespan, Lesaffre y DSM sobre productos o ingredientes novedosos. IFF nos habló sobre harinas germinadas y de leguminosas, Puratos sobre la incorporación de granos cocidos (almacenados en masas madre), Rettenmaier sobre un conservante natural y una nueva fibra cítrica con gran capacidad de absorción de agua, Indespan de su nuevo desarrollo para conseguir productos con un bajo contenido en hidratos de carbono, ricos en fibras y proteínas, Lesafrre sobre corrección de harinas y DSM sobre enzimas, y nuevos métodos rápidos para la detección de micotoxinas.

Además de las charlas sobre ingredientes, también se habló de los procesos y su control, bien a través de la toma de datos y automatización, de lo que nos habló Buhler, como de la gestión y organización aplicando la metodología Lean Manufacturing, de lo que nos habló SGS.

Una de las chalas más inspiradoras fue la que impartió Araceli Ciscar, de DACSA. Fue una charla tranquila, donde de una manera relajada fue explicando toda la historia de la empresa, desde los orígenes humildes, con su padre como protagonista, hasta llegar a la industria de procesado de maíz y arroz, actividad principal de DACSA hoy en día, y que los ha situado como la principal maicera europea. Pero en los últimos años, y en parte con la incorporación de Molendum ingrdients y la inversión en I+D, han apostado por la producción y comercialización de ingredientes de alto valor añadido, como las harinas extrusionadas o los análogos cárnicos, donde son un referente internacional. Ver como una empresa evoluciona, también se equivoca, pero aprende, se reorganiza, y consigue resultados, puede inspirar a otras a embarcarse en este excitante camino. En los últimos años la empresa ha invertido en pequeñas compañías y startups para aportar su conocimiento, tanto de los ingredientes como del mercado, y apoyar estas iniciativas.

No puedo olvidar el protagonismo que Portugal ha tenido en nuestras jornadas. El hecho de estar en Zamora nos ha animado a intentar acercarnos a este país tan cercano, pero a la vez tan distinto y desconocido por muchos de los españoles. Así Elisabete Ferreira, de la empresa Pao de Gimonde, ubicada en la zona de Braganza, y proveedora de algunas de las principales empresas de distribución en Portugal, nos habló de la panificación en Portugal. En este país, tan cercano, la cultura del pan es muy distinta a la nuestra, y todavía siguen siendo muy habituales los panes de gran tamaño, hasta de 2 kilos, con una mejor conservación, y de fermentaciones largas. Además, se trabaja con menos sal que en España. Y existen panes muy curiosos para los españoles, como la Broa, elaborada con agua hirviendo para gelatinizar parcialmente los almidones, de una mezcla de harinas de maíz, trigo y centeno.

Siguiendo con Portugal, Lillian Barros, investigadora del Instituto Politécnico de Braganza, y una de las investigadoras más citadas del mundo en temas de agroalimentación, nos habló del proyecto interfronterizo TRANSCOLAB. Este proyecto, que terminará en abril del año 2022 con la celebración de un Evento científico internacional sobre cereales (Trends in Grain-Based Foods), es un ejemplo de conexión entre empresas españolas y extranjeras, así como de conexión entre empresas y universidades. Fruto de esta colaboración ya se ha llegado a acuerdos y se han lanzado algunos productos al mercado, y quizás lo más importante, estas relaciones se mantendrán en un futuro.

Para cerrar las jornadas disfrutamos de la intervención de Isabel Ferreira, Secretaria de Estado de Valorización del Interior de Portugal. La charla me genero una sana envidia al ver lo que están haciendo en Portugal para poner en valor las zonas más despobladas y pobres, como están potenciando estas zonas con actividades de I+D, y algunos de los resultados que están consiguiendo. Isabel compartió todos estos resultados y nos hizo ver las posibilidades de colaboración entre ambos países. Espero que sepamos aprovechar este conocimiento en nuestro país, y cada vez nos acerquemos más a nuestro vecino, muchas veces casi despreciado, pero, al menos en la actualidad, un potencial socio para muchas actividades.

Y como no se puede transmitir en pocas palabras (ni en muchas) todo lo que ocurre en las jornadas, solo os animo a que asistáis a las próximas y opinéis por vosotros mismos. Por cierto, se rumorea que las próximas, en 2022, se organizarán en Andalucía.

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